Uno destruye lo sagrado a través de su propia ignorancia

Uno destruye lo sagrado a través de su propia ignorancia

Mucho se ha hablado acerca de la importancia de la formación para tener éxito en los proyectos que uno se proponga. Eso es muy cierto y soy testigo en carne propia de ello, gracias a la enorme cantidad de cursos, talleres y seminarios a los que he asistido, he podido “reciclar” conocimientos y toda mi experiencia en el marketing tradicional para “reinventarme” al mundo 2.0.

Sin embargo, he notado con preocupación que mucha gente “novata” en este mundo digital cree que con solo unos cursos ya dominan el marketing como si fuese una actividad rutinaria o una ciencia exacta, y nada más lejos de la realidad…

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Al margen de esto, pero que también tiene relación con lo anterior, es la confusión entre conocimientos e inteligencia. No soy un experto en el tema, pero en mi experiencia me he percatado que los conocimientos son sumamente importantes, pero si no tenemos la inteligencia para aplicarlos, pues no nos sirve de mucho la acumulación de dichos conocimientos.

Uno destruye lo sagrado a través de su propia ignorancia

Hace varios años conocí algunos libros de Jiddu Krishnamurti y entre esas lecturas, encontré estos párrafos que creo, explican mejor lo que quiero decir con mis propias palabras:

“La habilidad de la inteligencia es poner al conocimiento en su justo lugar. Sin conocimiento es imposible vivir en esta civilización tecnológica y casi mecánica, pero el conocimiento no transformará al ser humano ni a la sociedad. El conocimiento no es la excelencia de la inteligencia; la inteligencia puede y utiliza el conocimiento, por tanto, transforma al hombre y a la sociedad.

La inteligencia no es el mero cultivo del intelecto y su integridad. La inteligencia surge de la comprensión de toda la consciencia del hombre, de uno mismo y no de un segmento separado de uno. El estudio y la comprensión del movimiento de nuestra propia mente y corazón dan vida a esa inteligencia. Uno es el contenido de su consciencia; conociéndose uno mismo se conoce el universo. Este conocimiento está más allá de la palabra porque la palabra no es el fin ulterior.

Liberarse de lo conocido a cada instante es la esencia de la inteligencia. Esa inteligencia opera en el universo, si permite que lo haga. Uno destruye lo sagrado por medio de su propia ignorancia. La ignorancia no se elimina por medio de los estudios que otros han hecho de usted o de ellos mismos. Usted mismo tiene que estudiar el contenido de su propia consciencia”.


Espero que este pequeño artículo haya despertado en ustedes alguna inquietud y se animen a comentar. Saludos!

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